Saint Michael Trading & Investments

English French Portuguese Spanish

El significativo aporte de las mujeres a la economía mundial y las brechas de género

Mientras sigan existiendo brechas de género, las economías del mundo seguirán perdiendo no sólo grandes cantidades de dinero, sino oportunidades de desarrollo a futuro.

Y esto lo decimos basándonos en el hecho que las mujeres representan la mitad del talento humano disponible en el mundo, por lo tanto su desarrollo y despliegue influyen de manera muy positiva en el crecimiento, la competitividad y la preparación para el futuro de las economías y empresas en todo el mundo.

Desgraciadamente estas posibilidades de crecimiento se ven truncadas debido a la desigualdad de género que desvaloriza el trabajo de las mujeres y las pone en desventaja tanto en el ámbito del hogar como a escala nacional y mundial.

Vamos a ponerte un ejemplo para que te hagas una idea de lo que representa este problema, en un reporte reciente, Citigroup estimó que de haberse cerrado hace 20 años la brecha salarial existente entre hombres y mujeres en los EEUU, el país habría ganado cerca de US$8.4 billones en PIB real en el lapso comprendido entre el año 2000 y el 2020. ¿Exorbitante verdad? Y eso que ese país ocupa el puesto 53 del ranking del Informe Global de la Brecha de Género 2020 del Foro Económico Mundial, ahora imagínate cómo será su impacto en el resto del mundo.

Tampoco podemos negar que se han logrado avances muy importantes durante los últimos años. Sin embargo, no hay un solo país en el mundo donde haya igualdad económica entre hombres y mujeres.

Las mujeres tienen más probabilidades que los hombres de ser pobres.

Revisando el último Informe Global de la Brecha de Género del Foro Mundial de Economía encontramos cifras que nos ayudan a entender un poco más la situación actual:

  • 40% es el promedio mundial de la brecha salarial entre hombres y mujeres.
  • Sólo el 55% de las mujeres adultas están en el mercado laboral, frente al 78% de los hombres.
  • El 25,2 % de los escaños parlamentarios y el 21,2 % de los cargos ministeriales de todo el mundo están ocupados por mujeres. En política la brecha de género tardará 95 años en cerrarse.
  • Caso contrario ocurre con las brechas de educación y salud y supervivencia, las cuales están más cerca de cerrarse y representan un 96,1 % y un 95,7 % respectivamente.
  • Por otra parte, la participación económica es el área que más preocupa, ya que  con una brecha del 58%, necesitaremos 257 años para cerrarla.

¿Qué sigue empujado a las mujeres hacia la pobreza?

  • Tienen salarios más bajos: ganan en promedio 40% menos que los hombres, por lo que tienen más probabilidades de que se les nieguen hipotecas y se les cobre de más, también son particularmente vulnerables a los préstamos predatorios, son propensas a tener más deuda, y enfrentan otros obstáculos que socavan su capacidad para generar riqueza y ahorro. Todo esto es consecuencia directa de factores como:
  1. La menor valoración de los trabajos realizados por las mujeres.
  2. La escasa presencia de mujeres en sectores emergentes como la ingeniería informática o la inteligencia artificial y en los puestos directivos, donde los salarios son más elevados.
  3. Disponen de menor cantidad de tiempo para participar en la fuerza laboral formal. De hecho según OXFAM, las mujeres asumen entre dos y diez veces más trabajo de cuidados no remunerado que los hombres, como las tareas del hogar y el cuidado de los niños, lo cual se estima que contribuiría a la economía mundial alrededor de US$10.8 billones al año, una cifra que triplica el tamaño de la industria mundial de la tecnología.
  • Las mujeres tienen menos ahorros. Esto es consecuencia directa del punto anterior, pues al tener menor capacidad de generar ingresos que les permita ahorrar cuentan con menos patrimonio necesario para hacer frente a las crisis financieras y mantenerse a sí mismas y a sus familias durante toda su vida. Aunque las mujeres tienden a ser más prudentes con la gestión de sus ahorros, el impacto de los salarios inferiores es decisivo.
  • Las mujeres viven más que los hombres: su esperanza de vida promedio es de 73 años, por lo que en la medida de parejas la mujer tiene más probabilidades de quedar viudas y, al tener menos patrimonio y menos pensión quedan en peor situación económica.

¿Por qué deberíamos ocuparnos más en cerrar estas brechas?

Porque las economías que son más inclusivas con la mujer crecen más y más rápido.

Por ejemplo, en América Latina, el aumento del número de mujeres en trabajos remunerados entre 2000 y 2010 fue responsable directo de cerca del 30% de la reducción de la pobreza en general y de la desigualdad de ingresos.

De igual manera, las empresas que apuestan por la inclusión son más productivas, tienen clientes más satisfechos y esto se traduce en mayores ingresos para la compañía.

El Instituto Peterson de las Economías Internacionales, analizó 21.980 compañías en 91 países, encontrando que con aquellas empresas que tenían al menos un 30% de mujeres en cargos ejecutivos obtenían un 15% más de beneficios a favor de la empresa en comparación a empresas que no alcanzaban ese nivel de inclusión.

Al aumentar la igualdad económica de las mujeres estaríamos contribuyendo a la reducción del índice de pobreza en toda la población.

Según la OXFAM, solamente en los países en desarrollo, la desigualdad económica de género supone un coste de US$9 billones al año para las mujeres. Esta cantidad no sólo les daría un mayor poder adquisitivo y beneficiaría a sus familias y comunidades, sino que también supondría un enorme impulso para el conjunto de la economía en su región.

¿Qué podemos hacer para reducir la desigualdad?

  • Promover el reparto igualitario de las tareas no retributivas para que las mujeres tengan más tiempo que puedan dedicar al campo laboral.
  • Seguir fomentando la igualdad de género en los empleos mejor retribuidos, de manera que pueda construir un fondo de ahorros.
  • Reducir la brecha salarial.

El empoderamiento económico de las mujeres es un factor fundamental para el desarrollo de las economías y la reducción de la pobreza. Desgraciadamente, a pesar de los esfuerzos realizados en los últimos años desde diversos ámbitos, todavía queda mucho trabajo por hacer y camino por recorrer para lograr una plena igualdad de género en la sociedad del siglo XXI.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

CAPTCHA